"SALÍ DEL PADRE Y HE VENIDO AL MUNDO...

miércoles, 5 de junio de 2019


... OTRA VEZ DEJO EL MUNDO Y ME VOY AL PADRE".

El domingo pasado celebramos los cristianos la solemnidad de la Ascensión de Jesús al cielo.Jesús parte hacia el Padre y manda a los discípulos que partan hacia el mundo.
Pero no se trata de una separación, porque Él permanece para siempre con nosotros, en una forma nueva. 
La última palabra de Jesús a los discípulos es la orden de partir: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19). 
La comunidad cristiana es una comunidad “en salida”, “en partida”. Y ustedes me dirán: ¿pero y las comunidades de clausura? Sí, también ellas, porque están siempre “en salida” con la oración, con el corazón abierto al mundo, a los horizontes de Dios. ¿Y los ancianos, los enfermos? También ellos, con la oración y la unión a las llagas de Jesús.

A sus discípulos misioneros Jesús les dice: Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” . Solos, sin Jesús, ¡no podemos hacer nada! En la obra apostólica no bastan nuestras fuerzas, nuestros recursos, nuestras estructuras, si bien son necesarias. Sin la presencia del Señor y la fuerza de su Espíritu nuestro trabajo,  resulta ineficaz.
Y junto a Jesús nos acompaña María, nuestra Madre. Ella ya está en la casa del Padre, es Reina del cielo y así la invocamos en este tiempo;  como Jesús, Ella está con nosotros, camina con nosotros, es la Madre de nuestra esperanza.
 "Con su Ascensión el Señor Resucitado atrae nuestra mirada al Cielo, para mostrarnos que la meta de nuestro camino es el Padre". Con estas palabras el papa Francisco nos recuerda el significado de la solemnidad común a todas las Iglesias cristianas, que se celebra el cuadragésimo día después de la Pascua de Resurrección y con la que concluye la presencia del "Cristo histórico"

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