ESTE ES MI HIJO, EL AMADO...

domingo, 13 de enero de 2019


...MI PREDILECTO, ESCUCHADLO
El misterio del Bautismo de Jesús nos adentra en el misterio inefable de cada uno de nosotros, pues de su plenitud recibimos todos gracia sobre gracia. Hemos sido bautizados no solo en agua, como hacía el Precursor, sino en el Espíritu Santo, que nos comunica la vida de Dios. Demos gracias hoy al Señor por aquel día memorable en el que fuimos incorporados a la vida de Cristo y destinados con Él a la vida eterna. Alegrémonos de haber sido quizá bautizados a los pocos días de haber nacido, como es costumbre inmemorial en la Iglesia, en el caso de neófitos hijos de padres cristianos.

Fuimos bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, para entrar en comunión con la Trinidad. En cierto modo se han abierto para cada uno de nosotros los cielos, a fin de que entremos en la casa de Dios y conozcamos la filiación divina. «Si tuvieses piedad verdadera –enseña San Cirilo de Jerusalén–, también descenderá sobre ti el Espíritu Santo y oirás la voz del Padre desde lo alto que dice: este no es el Hijo mío, pero ahora después del Bautismo ha sido hecho Mío». La filiación divina ha sido uno de los grandes dones que recibimos aquel día en que fuimos bautizados. San Pablo nos habla de esta filiación y, dirigiéndose a cada bautizado, no duda en pronunciar estas dichosísimas palabras: Ya no eres esclavo sino hijo: y si hijo, también heredero.

PORQUE TUS CAMINOS...

jueves, 10 de enero de 2019

...NO SON NUESTROS CAMINOS.

El 9 de Enero, los Reyes Magos nos han dejado una postulante, y  Novipost la ha recibido como un maravilloso regalo del Señor, procedente de Antequera: la Hermana Patricia Gutiérrez Mazuela.
Ella ha estado esperando este momento durante mucho tiempo; nosotras rezábamos con fervor para poder verla disfrutar, al fin, viendo su sueño hecho realidad: llegar a ser Franciscana de los Sagrados Corazones.



Ella quiere compartir con todos nosotros la alegría de estar aquí:

No pude resistirme al “Sígueme” de Jesús que sentí dentro de mí, que me invitaba a que lo dejase todo para entregarme por completo a Él. Un Amor radical que pedía también una respuesta radical: o todo o nada. Con el carisma de Madre Carmen quiero dar mi Sí y, como María, cada día decir: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra”.

JESÚS, MARÍA Y JOSÉ...

miércoles, 2 de enero de 2019


... EN VOSOTROS CONTEMPLAMOS EL ESPLENDOR DEL VERDADERO AMOR 

El Mesías quiso comenzar su tarea redentora en el seno de una familia sencilla, normal. Lo primero que santificó Jesús con su presencia fue el hogar. Nada ocurre de extraordinario en estos años de Nazareth, donde Jesús pasa la mayor parte de su vida.
José era el cabeza de familia; como padre legal, él era quien sostenía a Jesús y a María con su trabajo. Es él quien recibe el mensaje del nombre que ha de poner al Niño: Le pondrás por nombre Jesús; y los que tienen como fin la protección del Hijo: Levántate, toma al Niño y huye a Egipto. Levántate, toma al Niño y vuelve a la patria. No vayas a Belén, sino a Nazareth. De él aprendió Jesús su propio oficio, el medio de ganarse la vida. Jesús le manifestaría muchas veces su admiración y su cariño.
De María, Jesús aprendió formas de hablar, dichos populares llenos de sabiduría, que más tarde empleará en su predicación. Vio cómo Ella guardaba un poco de masa de un día para otro, para que se hiciera levadura; le echaba agua y la mezclaba con la nueva masa, dejándola fermentar bien arropada con un paño limpio. Cuando la Madre remendaba la ropa, el Niño la observaba. Si un vestido tenía una rasgadura buscaba Ella un pedazo de paño que se acomodase al remiendo. Jesús, con la curiosidad propia de los niños, le preguntaba por qué no empleaba una tela nueva; la Virgen le explicaba que los retazos nuevos cuando se mojan tiran del paño anterior y lo rasgan; por eso había que hacer el remiendo con un paño viejo... Los vestidos mejores, los de fiesta, solían guardarse en un arca. María ponía gran cuidado en meter también determinadas plantas olorosas para evitar que la polilla los destrozara. Años más tarde, esos sucesos aparecerán en la predicación de Jesús. No podemos olvidar esta enseñanza fundamental para nuestra vida corriente: «la casi totalidad de los días que Nuestra Señora pasó en la tierra transcurrieron de una manera muy parecida a las jornadas de otros millones de mujeres, ocupadas en cuidar de su familia, en educar a sus hijos, en sacar adelante las tareas del hogar. María santifica lo más menudo, lo que muchos consideran erróneamente como intrascendente y sin valor: el trabajo de cada día, los detalles de atención hacia las personas queridas, las conversaciones y las visitas con motivo de parentesco o de amistad. ¡Bendita normalidad, que puede estar llena de tanto amor a Dios!»

GLORIA A DIOS EN EL CIELO...

viernes, 28 de diciembre de 2018

... Y PAZ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD
Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro Salvador ha nacido en el mundo. Hoy, desde el Cielo, ha descendido la paz para nosotros .  


¡Oh, santo Niño de Belén, desciende con Tu paz!
En nuestras almas nace hoy y arroja todo el mal.
Los ángeles del Cielo te anuncian al nacer.
¡Ven con nosotros a morar, oh Cristo, Emmanuel!
(Phillips Brooks)


¡ALÉGRATE MARÍA LLENA DE GRACIA, EL SEÑOR ESTA CONTIGO!...

lunes, 10 de diciembre de 2018


...BENDITA TÚ ENTRE LAS MUJERES
El  día 8 el Noviciado estuvo de fiesta; motivos no nos faltaban.  Solemnidad especial: la Inmaculada Concepción  de la Santísima Virgen María, patrona de nuestra Congregación. Llenas de alegría, nos uníamos a todo el pueblo Nicaragüense con nuestra singular "gritería".

Hoy más que nunca repetimos con gozo  el saludo del ángel Gabriel, porque con la Inmaculada Concepción  se anuncia el fin de este valle de lagrimas al que nos habían confinado nuestros primeros padres, y el inicio de una nueva era en la que el Mesías, el Hijo de Dios hecho carne, compartirá con nosotros los gozos  y las fatigas de cada día.
María, en la aurora de la salvación, nos indica que todo puede ser absolutamente nuevo en nuestras vidas. Y que para oír al señor en cada circunstancia debemos cuidar con esmero el trato con Él: ponderar como ella, las cosas de nuestro corazón, darles  peso y contenido bajo la mirada de Jesús. 

Nosotros podemos darle hoy  a la virgen un sí  para que lo presente  a su Hijo , sin reservas  y sin condiciones.  Y con nuestra Beata Madre Carmen, no nos cansemos de repetir: "Virgen Santísima hacedme amar a Jesús"