SAN JOSÉ POSTULANTES...

martes, 19 de marzo de 2019

...PRONTO Y ABUNDANTES

Hoy 19 de Marzo celebramos la solemnidad de San José, día grande en el Noviciado, porque lo imploramos como nuestro patrón, y al que le dedicamos todo el mes de marzo para que interceda por los jóvenes que sienten la llamada a la vida sacerdotal o religiosa.


Fue José un hombre sencillo que Dios cubrió de gracias y de dones para que cumpliera una misión singular y entrañable en los planes salvíficos. Vivió entre gozos inenarrables, al tener junto a él a Jesús y a María, y también entre incertidumbres y sufrimientos: perplejidad ante el misterio obrado en María que él todavía no conoce; la pobreza extrema de Belén, la profecía de Simeón, la angustiosa huida a Egipto; la vida, apenas sin recursos, en un país extranjero; la vuelta de Egipto y los temores ante Arquelao… Fue siempre fidelísimo a la voluntad de Dios, dejando a un lado planes y razones meramente humanos.
“La entrega de San José aparece tejida de ese entrecruzarse de amor fiel, de fe amorosa de esperanza confiada. Su fiesta es, por eso, un buen momento para que todos renovemos nuestra entrega a la vocación de cristianos que a cada uno de nosotros a concedido el Señor”
Le pedimos especialmente hoy al santo Patriarca el deseó eficaz de cumplir la voluntad de Dios en todo, en una entrega alegre, sin condiciones, y esa juventud interior que da siempre la entrega verdadera Le pedimos también por tantos que esperan de nosotros esa alegría interior, consecuencia de la entrega, para que  les lleve hasta Jesús, a quien encontrarán siempre muy cerca de María.
San José patrono de las vocaciones intercede por nosotros.

MISERICORDIA, DIOS MÍO...

jueves, 14 de marzo de 2019

...POR TU BONDAD


Nos encontramos en Cuaresma, tiempo de penitencia y de renovación interior para preparar la Pascua del Señor. La liturgia de la Iglesia nos invita sin cesar a purificar nuestra alma y a recomenzar de nuevo.
Dice el Señor Todopoderoso: Convertíos a mí de todo corazón: con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones, no las vestiduras, convertíos al Señor Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso...Y, en el momento de la imposición de la ceniza sobre nuestras cabezas, el sacerdote nos recuerda las palabras del Génesis, después del pecado original: Memento homo, quia pulvis es... Acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te has de convertir.

Memento homo... Acuérdate... Y, sin embargo, a veces olvidamos que sin el Señor no somos nada. «De la grandeza del hombre no queda, sin Dios, más que este montoncito de polvo, en un plato, a un extremo del altar, en este Miércoles de Ceniza, con el que la Iglesia nos marca en la frente como con nuestra propia substancia».

Quiere el Señor que nos despeguemos de las cosas de la tierra para volvernos a Él, y que dejemos el pecado, que envejece y mata, y retornemos a la Fuente de la Vida y de la alegría: «Jesucristo mismo es la gracia más sublime de toda la Cuaresma. Es Él mismo quien se presenta ante nosotros en la sencillez admirable del Evangelio».

Volver el corazón a Dios, convertirnos, significa estar dispuestos a poner todos los medios para vivir como Él espera que vivamos, ser sinceros con nosotros mismos, no intentar servir a dos señores, amar a Dios con toda el alma y alejar de nuestra vida cualquier pecado deliberado. Y eso, en medio de las circunstancias de trabajo, salud, familia, etc., propias de cada cual.

Para fomentar nuestra contrición la Iglesia nos propone, en la liturgia, el Salmo en que el Rey David expresó su arrepentimiento y con el que tantos santos han suplicado perdón al Señor. También nos ayuda a nosotros en estos momentos de oración: 
     
  Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa, le decimos a Jesús.

       
     Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé.

      Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme, no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.

       Devuélveme la alegría de tu salvación, afianzarme con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza…

El Señor nos atenderá si en el día le repetimos de corazón, a modo de jaculatoria: Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

LA INMACULADA CONCEPCIÓN...

lunes, 11 de febrero de 2019

...Madre de todos, para alcanzarlo todo

Tenemos por Madre y protectora nuestra a la mismísima Madre de Dios. Todos estamos representados por San Juan cuando Jesús, en la Cruz, le entrega a su madre.
Nadie queda fuera del corazón de María. Ella es nuestra intercesora, puede alcanzarnos todo lo que convenga de su Hijo. 
Recurrir a Ella es un descanso para nuestra alma; alimenta nuestra fe, alienta nuestra esperanza y enciende nuestra caridad. Porque Ella jamás dudó, nunca desesperó y amó como ninguna criatura en la tierra lo hará.

El 11 de febrero, celebramos a la Virgen de Lourdes, que se apareció en una gruta a la pequeña pastorcita Bernardita. Ahí nos muestra su compasión por nuestras enfermedades. Comprende lo que su Hijo Jesús siempre quiere para nosotros: la salud de alma y cuerpo. Lourdes ha sido fuente de sanación física para mucha gente, y quizás ha sido este el milagro más visible que Dios ha realizado para confirmar y sostener la fe. Pero sin duda que la sanación espiritual, la conversión de las almas, ha sido el fruto más extraordinario que las generaciones han manifestado como evidencia de la potencia de los actos de Dios en esta tierra.




Hoy le pedimos:

“Dóciles a la invitación de tu voz maternal, oh Virgen Inmaculada de Lourdes, acudimos a tus pies en la humilde gruta donde aparecisteis para indicar a los extraviados el camino de la oración y penitencia, dispensando a los que sufren las gracias y prodigios de tu soberana bondad.
Recibid, oh reina compasiva, las alabanzas y súplicas que pueblos y naciones, unidos en la angustia y la amargura, elevan confiados a Ti.
¡Oh blanca visión del paraíso, aparta de los espíritus las tinieblas del error con la luz de la fe! ¡Oh mística rosa, socorre las almas abatidas, con el celeste perfume de la esperanza! ¡Oh fuente inagotable de aguas saludables, reanima los corazones endurecidos, con la ola de la divina caridad!
Haz que nosotros tus hijos, confortados por Ti en las penas, protegidos en los peligros, apoyados en las luchas, amemos y sirvamos a tu dulce Jesús, y merezcamos los goces eternos junto a Ti. Amén.”

ESTE ES MI HIJO, EL AMADO...

domingo, 13 de enero de 2019


...MI PREDILECTO, ESCUCHADLO
El misterio del Bautismo de Jesús nos adentra en el misterio inefable de cada uno de nosotros, pues de su plenitud recibimos todos gracia sobre gracia. Hemos sido bautizados no solo en agua, como hacía el Precursor, sino en el Espíritu Santo, que nos comunica la vida de Dios. Demos gracias hoy al Señor por aquel día memorable en el que fuimos incorporados a la vida de Cristo y destinados con Él a la vida eterna. Alegrémonos de haber sido quizá bautizados a los pocos días de haber nacido, como es costumbre inmemorial en la Iglesia, en el caso de neófitos hijos de padres cristianos.

Fuimos bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, para entrar en comunión con la Trinidad. En cierto modo se han abierto para cada uno de nosotros los cielos, a fin de que entremos en la casa de Dios y conozcamos la filiación divina. «Si tuvieses piedad verdadera –enseña San Cirilo de Jerusalén–, también descenderá sobre ti el Espíritu Santo y oirás la voz del Padre desde lo alto que dice: este no es el Hijo mío, pero ahora después del Bautismo ha sido hecho Mío». La filiación divina ha sido uno de los grandes dones que recibimos aquel día en que fuimos bautizados. San Pablo nos habla de esta filiación y, dirigiéndose a cada bautizado, no duda en pronunciar estas dichosísimas palabras: Ya no eres esclavo sino hijo: y si hijo, también heredero.

PORQUE TUS CAMINOS...

jueves, 10 de enero de 2019

...NO SON NUESTROS CAMINOS.

El 9 de Enero, los Reyes Magos nos han dejado una postulante, y  Novipost la ha recibido como un maravilloso regalo del Señor, procedente de Antequera: la Hermana Patricia Gutiérrez Mazuela.
Ella ha estado esperando este momento durante mucho tiempo; nosotras rezábamos con fervor para poder verla disfrutar, al fin, viendo su sueño hecho realidad: llegar a ser Franciscana de los Sagrados Corazones.



Ella quiere compartir con todos nosotros la alegría de estar aquí:

No pude resistirme al “Sígueme” de Jesús que sentí dentro de mí, que me invitaba a que lo dejase todo para entregarme por completo a Él. Un Amor radical que pedía también una respuesta radical: o todo o nada. Con el carisma de Madre Carmen quiero dar mi Sí y, como María, cada día decir: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra”.