ADVIENTO...

martes, 29 de noviembre de 2016

...Tiempo de espera.

El pasado domingo comenzábamos este tiempo de Adviento y, a la vez, el nuevo año litúrgico. Adviento es tiempo de espera. En lo más profundo del corazón de cada hombre existe el anhelo de Dios que convierte la vida en una constante espera. Algunos no conocen lo que esperan, y esperan una cosa tras otra, sin que nada sea eso tan esperado. Nosotros sabemos bien, quien es Aquel a Quien esperamos: es Jesús, Palabra eterna del Padre, que pone su tienda entre nosotros. Él es el único sentido de nuestras vidas y de nuestra esperanza. El hace que nuestra espera no sea estéril, sino que, por amor, la llenemos de obras que a Él le agradan, y que suben ,como incienso, hasta donde Él está. Él hace que mientras dura esta jornada, estemos unidos y nos sostengamos unos a otros en la fe por medio de las palabras y también de la oración.



Queremos vivir este tiempo muy unidas a María;  Ella, como nadie, supo esperar a Jesús. Su esperanza fue siempre confiada y cierta porque sus ojos no se apartaron de Dios. Ella nos ayudará a preparar la venida de Jesús, para que, cuando llegue, encuentre su hogar en nuestro corazón.
















NO TENGÁIS MIEDO...

sábado, 22 de octubre de 2016

...Abrid de par en par las puertas a Cristo
Hoy con gran alegría recordamos a San Juan Pablo II, el Papa viajero, nuestro Papa, el Papa que tantos y tantas de nosotras hemos conocido y hemos querido. Muchos de los sacerdotes y religiosas y también de los matrimonios cristianos de hoy fueron jóvenes entusiasmados por las palabras que el Señor les dirigía por boca del querido Papa.
Fue San Juan Pablo II quien instituyó la fiesta de la Divina Misericordia, en el domingo siguiente al de Pascua. Impulsó, con fuerza, la devoción a la Divina Misericordia. Él mismo se dejó empapar por la Misericordia de Dios y la derramó a raudales en episodios conmovedores de su vida, como aquella inolvidable confesión en la que el Papa convaleciente del atentado, perdonaba los pecados de su agresor.
Recordando a este Papa apóstol de la misericordia, pidamos a Dios, al finalizar este Año Santo, que nos ayude a entender el mensaje que él, San Juan Pablo II,  nos dejó con su vida y sus palabras:
“La verdadera reconciliación entre hombres enfrentados y enemistados solo es posible si se dejan reconciliar al mismo tiempo con Dios”

LOS SANTOS PROCLAMAN...

domingo, 16 de octubre de 2016

...La gloria del Señor
En este día nos hemos unido intensamente a la alegría de toda la Iglesia, por la canonización de siete nuevos santos, Siete estrellas lucientes que brillan ya en el firmamento y nos sirven de luz y guía en nuestro camino hacia el cielo. 
Estos 7 santos proceden de diferentes países, tuvieron vidas muy diferentes, murieron a edades y de formas muy diferentes, pero los 7 entregaron por completo su vida por Jesús. Parece como si en este día el Señor quisiera decirnos: si éstos y aquellos ¿por qué no tú?. No importa de dónde seas, cual sea tu pasado, cuales sean tus habilidades o capacidades, la voz del Señor resuena para todos "Sed santos porque Yo soy Santo" Este mandato es una promesa pues el Señor da lo que pide y pide lo que da, "si tenemos esperanza podremos como estos siete santos escuchar de su boca siervo fiel y cumplidor pasa al banquete de tu Señor"
Aquí os les presentamos brevemente:

El francés Salomone Leclercq ( 1745-1792)  Hermano de las Escuelas Cristianas. Mártir, en plena Revolución francesa.

José Sánchez del Río (1913 -1928), niño “cristero”, asesinado con catorce años, en 1928, durante la persecución religiosa de México. Antes de morir escribió a su Madre diciendo "Nunca fue tan fácil ganarse el Cielo".

Nuestro muy querido Don Manuel González (1877-1940)que fue Obispo de Málaga y de Palencia. Apóstol de la Eucaristía se hizo de todo a todos para ganar a unos pocos y conducirles hasta el Sagrario. Vivió toda su vida en profunda unión con el Corazón Eucarístico de Jesús y realizó su "sueño pastoral" con la creación del Seminario de Málaga donde, al calor del Sagrario se dedicó a formar pastores conforme al Buen Pastor.

El sacerdote italiano, Ludovico Pavoni (1784-1849), fundador de la Congregación de los Hijos de María Inmaculada, nacido en Italia en 1784. Un sucesor de San Felipe Neri y precursor de San Juan Bosco; 
Alfonso María Fusco (1839-1910), fundador de la Congregación de las Hermanas de San Juan Bautista. También italiano, nacido en 1839, su pasión fue ayudar a los jóvenes pobres y huérfanos. 
José Gabriel del Rosario Brochero(1840-1914). Popularmente llamado el cura Brochero. Sacerdote argentino De él dijo el papa Francisco: «A lomos de una mula, conoció todos los rincones de su parroquia. No se quedó en la sacristía a peinar ovejas».
Elisabeth de la Santísima Trinidad(1880-1906) (Elisabeth Catez), francesa, carmelita descalza. Escritora mística, nos dejará una hermosa oración a la Santísima Trinidad, que comienza con estas palabras: «¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayudadme a olvidarme enteramente para establecerme en Vos, inmóvil y tranquila, como si mi alma estuviera ya en la eternidad...».

JUAN XXIII...

martes, 11 de octubre de 2016

... Obedientia et pax
Este fue el lema del querido Papa JUAN XXIII, lo eligió con la ayuda del Espíritu Santo cuando, por sorpresa para él, fue nombrado Obispo. Con él expresa todo lo que fue antes de ser obispo y que mantuvo durante su Pontificado y hasta el fin de sus días: Obediencia, a la Santa Madre Iglesia, que le llevó a aceptar cargos como el de visitador apostólico en Bulgaria y el de Delegado papal en Turquía y Grecia, y  más tarde, el de nuncio en Francia y, al fin, la de Obispo de Roma y Pontífice de la Iglesia Católica... en medio de todas estas tareas que la Iglesia le encomendó, fue fiel y obediente no sólo a sus superiores sino también a las inspiraciones  del Espíritu Santo, que le llevó a sorprender a todos con la convocatoria del Concilio Vaticano II. A pesar de las oposiciones de algunos,  nunca se amedrentó; sabía bien que la idea era de Dios y no tenía que temer si lo que hacía era Su Voluntad.

Juan XXIII fue también hombre de paz, no sólo porque en cualquier lugar que se encontrase y fuesen quienes fuesen los que le rodeaban encontraban  en él un amigo , creando puentes donde había muros, sino también porque transmitía la paz que él mismo recibía de Dios y que se dejaba transparentar en su mirada. 
En este día en que la Iglesia festeja a este SantoPontífice, queremos compartir con vosotros una de sus frases más profundas:
" Dios es mi gran Dueño que con inaudita bondad me ha sacado de la nada para que lo alabe, lo ame, le sirva y procure su honor, por lo cual, todas mis acciones, todos mis pensamientos, todas mis respiraciones deben tender sólo a esto: para mayor Gloria de Dios."

MI DIOS...

martes, 4 de octubre de 2016

...Y MI TODO
En este día,  unidas a toda la Iglesia la vida y la muerte de nuestro Seráfico Padre.
Así nos lo cuenta Tomás de Celano.
Conociendo que la muerte estaba muy cercana, llamó a dos hermanos e hijos suyos preferidos y les mandó que, espiritualmente gozosos, cantaran en alta voz las alabanzas del Señor  por la muerte que se avecinaba, o más bien, por la vida que era tan inminente. Y él entonó con la fuerza que pudo aquel salmo de David: Con mi voz clamé al Señor, con mi voz imploré piedad del Señor. Entre los presentes había un hermano a quien el Santo amaba con un afecto muy distinguido; viendo este hecho y sabedor del próximo desenlace de la vida del Santo, le dijo: «¡Padre bondadoso, mira que los hijos quedan ya sin padre y se ven privados de la verdadera luz de sus ojos! Acuérdate de los huérfanos que abandonas y, perdonadas todas sus culpas, alegra con tu santa bendición tanto a los presentes cuanto a los ausentes».
«Hijo mío -respondió el Santo-, Dios me llama. A mis hermanos, tanto a los ausentes como a los presentes, les perdono todas las ofensas y culpas y, en cuanto yo puedo, los absuelvo; cuando les comuniques estas cosas, bendícelos a todos en mi nombre».
Mandó luego que le trajesen los evangelios y pidió que se le leyera el evangelio de San Juan desde aquellas palabras: Seis días antes de la Pascua, sabiendo Jesús que le era llegada la hora de pasar de este mundo al Padre... (Jn 12,1 y 13,1). Ordenó luego que le pusieran un cilicio y que esparcieran ceniza sobre él, ya que dentro de poco sería tierra y ceniza.
Estando reunidos muchos hermanos, de los que él era padre y guía, y aguardando todos reverentes el feliz desenlace y la consumación dichosa de la vida del Santo, se desprendió de la carne aquella alma santísima, y, sumergida en un abismo de luz, el cuerpo se durmió en el Señor. Uno de sus hermanos y discípulos vio cómo el alma del santísimo Padre subía entre muchas aguas derecha al cielo. 
 ¡Oh cuán glorioso es este Santo, cuya alma vio un discípulo subir al cielo! ¡Bella como la luna, resplandeciente como el sol, que fulguraba de gloria mientras ascendía en una blanca nube! ¡Luz del mundo que en la Iglesia de Cristo iluminas más que el sol!