POR LA DULZURA Y EL AMOR...

domingo, 21 de abril de 2019


…ATRAERÉ LOS CORAZONES Y LOS ENCAMINARÉ POR LA SENDA DEL CIELO
Estas palabras de nuestra Beata Madre Carmen se hacen vida hoy en nuestros corazones. 
Queremos dar gracias a Dios por estos 135 años de fundación de nuestra Congregación de Franciscanas de los Sagrados Corazones, por tantas Hermanas que han hecho realidad el deseo de nuestra Madre, continuando fielmente la obra que un día comenzó.

Hoy,  8 de Mayo, día dela Beata  Madre Carmen, queremos recordar algunas facetas de su  personalidad.

Decía su confesor, Don José Rodríguez: “Yo veo que el cielo la ha adornado de unas dotes excepcionales de superior talento y singular discreción, unido a su simpatía y don de gentes. Pero lo que más admiro es su virtud y fortaleza para superar tantas contrariedades y conjurar dificultades enormes, que la ponen en gravísimos conflictos: que si no fuese un alma del temple de ella, hubieran dado al traste con esta hermosa obra”.

Y Don Miguel Jiménez, Capellán de La Victoria  en los últimos años de la vida de la  Madre, testimoniaba: “En el fervor, espíritu de oración y presencia de Dios era ejemplarísima; hablaba de lo que encerraba su corazón: de Dios y de la virtud. Así producía en los que la tratábamos un deseo de ser mejores, que es el síntoma de las almas perfectas: llevar a Dios por sus edificantes ejemplos y fervorosas conversaciones. El efecto de esas virtudes íntimas y sólidas de Madre Carmen sentíase vigoroso en las obras múltiples de celo por la gloria de Dios y la salvación de las almas.
...Ante todo se traslucía su gran espíritu de humildad. Jamás quería distinciones para ella. 
Mostraba un grandísimo empeño para que sus Terciarias fuesen de una austeridad y pobreza verdaderamente franciscanas.
Por su espíritu de sacrificio, era una víctima que sabía sufrir en silencio, con gran abnegación y puesta su confianza sólo en Dios Nuestro Señor.
Destacábase en Madre Carmen la rectitud y pureza de intención, que animaba todo lo que hacía y trabajaba.Su unión con Dios y recogimiento sugeríanlo hasta sus palabras"

Gracias, Madre Carmen. 
¡Queremos ser como tú!

EN VERDAD HA RESUCITADO EL SEÑOR, ALELUYA...

...A él la gloria y el poder por toda la eternidad.
» ¡Ha resucitado! —Jesús ha resucitado. No está en el sepulcro. —La Vida pudo más que la muerte».

La Resurrección gloriosa del Señor es la clave para interpretar toda su vida, y el fundamento de nuestra fe. Sin esa victoria sobre la muerte, dice San Pablo, toda predicación sería inútil y nuestra fe vacía de contenido. Además, en la Resurrección de Cristo se apoya nuestra futura resurrección. Porque Dios, rico en misericordia, movido del gran amor con que nos amó, aunque estábamos muertos por el pecado, nos dio vida juntamente con Cristo... y nos resucitó con Él. La Pascua es la fiesta de nuestra redención y, por tanto, fiesta de acción de gracias y de alegría.

Después de resucitar por su propia virtud, Jesús glorioso fue visto por los discípulos, que pudieron cerciorarse de que era Él mismo: pudieron hablar con Él, le vieron comer, comprobaron las huellas de los clavos y de la lanza... Los Apóstoles declaran que se manifestó con numerosas pruebas, y muchos de estos hombres murieron testificando esta verdad.

Jesucristo vive. Y esto nos colma de alegría el corazón. «Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe. Jesús, que murió en la cruz, ha resucitado, ha triunfado de la muerte, del poder de las tinieblas, del dolor y de la angustia: en Él, lo encontramos todo; fuera de Él nuestra vida queda vacía»

Alégrate, Reina del cielo, ¡aleluya!, porque Aquel a quien mereciste llevar dentro de ti ha resucitado, según predijo... Y le pedimos que nosotros resucitemos en íntima unión con Jesucristo. Hagamos el propósito de vivir este tiempo pascual muy cerca de Santa María.

AQUÍ ESTOY, SEÑOR...

lunes, 25 de marzo de 2019

...PARA HACER TU VOLUNTAD
La Iglesia celebra hoy el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios y, al mismo tiempo, la vocación de Nuestra Señora, que conoce a través del Ángel la voluntad de Dios sobre Ella. Con su correspondencia -su FIAT- comienza la Redención.


"Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su hijo nacido de mujer"
Como culmen del amor por nosotros, envió Dios a su hijo unigénito, que se hizo hombre, para salvarnos y darnos la incomparable dignidad de hijos. Con su venida podemos afirmar que llegó la plenitud de los tiempos. Jesús no apareció en la tierra como una visión fulgurante, sino que se hizo realmente hombre, como nosotros, tomando la naturaleza humana en las entrañas purísimas de la Virgen María. La fiesta de hoy propiamente de Jesús y de su Madre. Por eso, ante todas las cosas es razón poner los ojos en la pureza y santidad de esta Señora que Dios escogió para tomar carne de ella.

Acudimos a la Madre de Jesús, nuestra Madre: ¡Oh, María!, hoy tu tierra nos ha germinado al Salvador... ¡Oh, María! Bendita seas entre todas las mujeres por todos los siglos... Hoy Dios se ha unido y amasado con nuestra humanidad, tan fuertemente que jamás se pudo separar de esta unión ni por la muerte ni por nuestra ingratitud. ¡Bendita seas!

SAN JOSÉ POSTULANTES...

martes, 19 de marzo de 2019

...PRONTO Y ABUNDANTES

Hoy 19 de Marzo celebramos la solemnidad de San José, día grande en el Noviciado, porque lo imploramos como nuestro patrón, y al que le dedicamos todo el mes de marzo para que interceda por los jóvenes que sienten la llamada a la vida sacerdotal o religiosa.


Fue José un hombre sencillo que Dios cubrió de gracias y de dones para que cumpliera una misión singular y entrañable en los planes salvíficos. Vivió entre gozos inenarrables, al tener junto a él a Jesús y a María, y también entre incertidumbres y sufrimientos: perplejidad ante el misterio obrado en María que él todavía no conoce; la pobreza extrema de Belén, la profecía de Simeón, la angustiosa huida a Egipto; la vida, apenas sin recursos, en un país extranjero; la vuelta de Egipto y los temores ante Arquelao… Fue siempre fidelísimo a la voluntad de Dios, dejando a un lado planes y razones meramente humanos.
“La entrega de San José aparece tejida de ese entrecruzarse de amor fiel, de fe amorosa de esperanza confiada. Su fiesta es, por eso, un buen momento para que todos renovemos nuestra entrega a la vocación de cristianos que a cada uno de nosotros a concedido el Señor”
Le pedimos especialmente hoy al santo Patriarca el deseó eficaz de cumplir la voluntad de Dios en todo, en una entrega alegre, sin condiciones, y esa juventud interior que da siempre la entrega verdadera Le pedimos también por tantos que esperan de nosotros esa alegría interior, consecuencia de la entrega, para que  les lleve hasta Jesús, a quien encontrarán siempre muy cerca de María.
San José patrono de las vocaciones intercede por nosotros.

MISERICORDIA, DIOS MÍO...

jueves, 14 de marzo de 2019

...POR TU BONDAD


Nos encontramos en Cuaresma, tiempo de penitencia y de renovación interior para preparar la Pascua del Señor. La liturgia de la Iglesia nos invita sin cesar a purificar nuestra alma y a recomenzar de nuevo.
Dice el Señor Todopoderoso: Convertíos a mí de todo corazón: con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones, no las vestiduras, convertíos al Señor Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso...Y, en el momento de la imposición de la ceniza sobre nuestras cabezas, el sacerdote nos recuerda las palabras del Génesis, después del pecado original: Memento homo, quia pulvis es... Acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te has de convertir.

Memento homo... Acuérdate... Y, sin embargo, a veces olvidamos que sin el Señor no somos nada. «De la grandeza del hombre no queda, sin Dios, más que este montoncito de polvo, en un plato, a un extremo del altar, en este Miércoles de Ceniza, con el que la Iglesia nos marca en la frente como con nuestra propia substancia».

Quiere el Señor que nos despeguemos de las cosas de la tierra para volvernos a Él, y que dejemos el pecado, que envejece y mata, y retornemos a la Fuente de la Vida y de la alegría: «Jesucristo mismo es la gracia más sublime de toda la Cuaresma. Es Él mismo quien se presenta ante nosotros en la sencillez admirable del Evangelio».

Volver el corazón a Dios, convertirnos, significa estar dispuestos a poner todos los medios para vivir como Él espera que vivamos, ser sinceros con nosotros mismos, no intentar servir a dos señores, amar a Dios con toda el alma y alejar de nuestra vida cualquier pecado deliberado. Y eso, en medio de las circunstancias de trabajo, salud, familia, etc., propias de cada cual.

Para fomentar nuestra contrición la Iglesia nos propone, en la liturgia, el Salmo en que el Rey David expresó su arrepentimiento y con el que tantos santos han suplicado perdón al Señor. También nos ayuda a nosotros en estos momentos de oración: 
     
  Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa, le decimos a Jesús.

       
     Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé.

      Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme, no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.

       Devuélveme la alegría de tu salvación, afianzarme con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza…

El Señor nos atenderá si en el día le repetimos de corazón, a modo de jaculatoria: Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.